2 abr. 2012

La leyenda de la Virgen de la Barca y el Apóstol Santiago

Cuando el Apóstol Santiago llegó a Hispania, destinó buena parte del tiempo a predicar la doctrina de Jesús en la provincia de Gallaecia, si bien no cosechó mucho éxito. Ello hace que se desespere y baraje marcharse. Una buena tarde, cuando se encontraba meditando a la orilla del mar de Mongía -los monges benedictinos de Moraime dieron nombre al territorio-, ahora Muxía, se le apareció una barca de piedra que se va acercando a donde él se encuentra, y sobre la que va la Virgen María -hoy continúan junto al santuario de la Barca los restos de la nave pétrea: Pedra de Abalar, Pedra dos Cadrís y Pedra do Timón-. Es la propia Virgen la que le anima a seguir con su labor, asegurándole que ella estará a su lado, para, seguidamente, desaparecer.
Esto hizo que Santiago continuase algún tiempo más por estas tierras. Luego decide regresar a Palestina. Durante el recorrido pasa por la ciudad de Caesaraugusta, la actual Zaragoza, donde  de nuevo se aparece María y le entregó un pilar y una imagen suya para que los dejase allí (la Virgen del Pilar).
Este acontecimiento valió para que Santiago convirtiera a la fe cristiana a siete hombres conocidos como los Siete Varones Apostólicos y que sería los encargados de convertir a su vez a la mayoría de la Península Ibérica.
Una bonita historia. Otro día contaremos la leyenda que explica el por qué los peregrinos llevan una concha de vieira.